14.2.08

Los Espacios Vacíos



A menudo pensaba que una palabra podía evitarle la muerte. Tan sólo debía valorar "quien", y eso era algo que tenía perfectamente claro. Pero cuando llegó la hora, sencillamente no pasó nada. Los áridos momentos de espera habían acelerado su corazón de tal forma, que tuvo que esforzarse al máximo para evitar un desmayo. Susurró con cariño sinceras palabras al enrojecido músculo, entre ellas algunas tan hermosas como pronto, o . Lo que pasó después no es digno de mención.

Durante su vida, llegaron más horas, más minutos y segundos. Más momentos adecuados, porque ¿Qué momento no es el adecuado cuando pretendes que te salven la vida?

Y con el correr del tiempo, el claro estigma de la derrota se impuso en aquel desafortunado rostro. Una tarde de verano sacó unas tijeras, y recortó el mapa de aquella ciudad gris a su antojo. Fascinado por la destrucción de aquellas calles, tan sólo tuvo que ordenarlas de la forma correcta.


Todo sería más fácil

No hay comentarios:

Publicar un comentario

-