11.12.08

Constelación I


Porque no tuve más remedio

que guardar mis palabras
en un saco viejo y roto
del que pendían los hilos
que nos mantenían unidos.

Esperé en un lugar antiguo
que ambos conocíamos
sin saber cuántos días
distaban del recuerdo
escondido en tu memoria.

Comencé la absurda tarea
de olvidar cada centímetro
de tu alma descubierta,
cómo si fuera posible
derramar tu esencia en el vacío.

Y ahora sencillamente
me mantengo en la línea
que divide el sueño y la vigilia
donde aún puedo escuchar
el último latido de tu nombre.


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