26.8.09

α Leonis


Los pueblos indios de las grandes llanuras de américa del norte acostumbraban a contar muchas leyendas, y las transmitían de padres a hijos. Una de ellas hablaba del Hermano Sol, y la Hermana Luna, y de cómo la madre de estos, murió al darles a luz. Entristecido, Sol depositó su cuerpo en la Tierra, y de él surgió la vida. Hermana Luna abrió su pecho, y de él salieron todas las estrellas, para así recordar el espíritu de su madre cada noche...

Cada noche estalla el espectáculo maravilloso e inmortal, delante de nuestros ojos. Contemplarlo una vez, al menos una vez, de la manera en que se debe contemplar las estrellas, eso es lo que quiero. Seguro que al menos una, brilla en nuestro honor.

Te guardaré asiento...

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