29.1.10

El desencanto


Es esa la sensación desenmascarada. Lentamente, perpetrando el allanamiento de mis ilusiones y cariño. Cada día, las palabras vuelven a formular una sombra que acuchilla mis recuerdos, aquellos cuya naturaleza me resulta más y más ajena. Por alguna razón, las circunstancias se han cebado con mi inteligencia lógica, como si de una mala lección de colegio se tratara. Mi poca practicidad, mi repetido yerro en todas las decisiones que pude tomar en mi vida, importantes o no, mi resignación, y a la postre, mi cobardía. Creo que necesito pasión de nuevo, mascar la tragedia en cada pérdida, para que cuente. El centelleo en mis ojos. Que vuelva el nunca es tarde, y tarde nunca es demasiado. Volver a repartir lágrimas y sonrisas. Volver a contradecirme, a decir que no necesito ayuda, cabezón, para acabar áspero como el recuerdo, inalcanzable como estrella, sin lugar donde flaquear.

Al final, sólo me dejaba ser entre tus brazos, y eso es todo.

Tanto.

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