7.5.10

Inalámbrico



Uno siempre está solo
pero
a veces
está más solo


Idea Vilariño


La última vez que desnudaron su tristeza, que sintió la valentía de entregarse a hombro amigo, entre prontitud e imperiosa agua salada, eran esos tiempos en los que parecía suficiente el teléfono de los papis para localizar a alguien. Siempre había un lugar, una hora predefinida para verse, y el contacto físico era tan importante como las palabras que se susurraban al oído, no a través de un teclado. Después de años de glaciación emocional sigue a la espera de una redención que no llega, de una convocatoria de gracia en la que pueda demostrar que aprendió muchas lecciones sobre la amistad. Pero dónde anda el profesor que necesita del alumno, dónde anda esa persona que silenciará el ensordecedor hermetismo al que le han obligado tantos, tantos abrazos que sencillamente, no llegaron. 

No tuvieron (tuvo) ocasión. No tuvieron permiso.

1 comentario:

  1. La coraza, eso es la maldita coraza.
    Te protege, te aisla cuando lo necesitas, pero también cuando no, y al final te consumes ahí dentro.

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