2.6.10

la despedida



Para que las palabras no basten, es preciso alguna muerte en el corazón.

La luz del lenguaje me cubre como una música, imagen mordida por perros del desconsuelo, y el invierno sube por mí como la enamorada del muro.

Cuando espero dejar de esperar, sucede tu caída dentro de mi.

Ya no soy más que un adentro.

Alejandra Pizarnik

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