20.9.10



los adultos somos tan ignorantes que nos regocijamos ante palabras como madurez, orgullosos al ver consumado el paso del niño al hombre, sin reparar un solo segundo en todo lo que dejamos en el camino, nunca será el mundo tan puro, como lo fue en esos ojos.

4 comentarios:

  1. Pues no sé si soy ignorante pero el error que dices no lo he cometido. Siempre he tenido claro todo lo que perdemos con la niñez, y me da una pena infinita. Madurar no quería. Lo vi conmigo misma y ahora lo veo con mis hijos, aún de forma más consciente. No sé lo que daría para mantener su inocencia intacta. Lucho, pero no lo consigo, me desespero casi cada día, crecen y se me escapa ese yo que sé maravilloso que tienen los niños.

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  2. Permíteme que al hilo de este pensamiento tuyo ponga el mío, idéntico, en CK.
    Besos.

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  3. No fue mi caso, he sido un claro ejemplo de Peter Pan sin remedio.

    Supongo que algunos no llegan a valorar ese tesoro como deberían, al menos no al principio, pero con la sabiduría se aprende muy bien esa lección.

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  4. He leído tu entrada Cyllan, me ha gustado mucho el razonamiento, la conclusión. Un abrazo.

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