7.9.10

tres partes



Me gustaba tu forma de escribir sin una falta de ortografía, sin comerte una letra. Tu voz modulada con cariño, sobre la que administrabas con cuidado gotas de pasión, ternura y timidez, en perfectas cantidades, para convertirla de repente en una melodía deliciosa. 

Me gustaba la medida de tus pasos, esas zancadas que parecían rimar con las mías constantemente, caminar con nosotros como único rumbo improvisado, a través de calles que siempre eran nuevas. 

Me gustaba en lo que me convertías cuando te asegurabas de que estaba en las inmediaciones de tus ojos, impregnados de ilusión de niño y pasión adolescente.

...

Te quería porque no te gustaba correr, pero lo hacías cuando era para ir a mi encuentro. 

Te quería porque nunca te ibas de la estación hasta haberme perdido de vista en la última esquina, de la última calle, muda, pétrea. 

Te quería porque me agarrabas fuertemente cada vez que de repente me alejaba de tus labios, como si todo en esta vida dependiera del incendio de tu boca. 

Te quería cada vez que intercambiabas las sillas de los restaurantes para no estar frente a mí, sino al lado. 

Te quería por todos esos días de lluvia que ignoraste cuando nos sorprendieron,  fundidos en abrazo.

Sí.

Y te amaba.

Pero eso, temo que llegue el día, en que pueda explicártelo.

3 comentarios:

  1. "caminar con nosotros como único rumbo improvisado" Ummmm, así debería ser todo romance.

    ResponderEliminar
  2. Cuánto amor en cada palabra y qué fácil es verse reflejado en ellas.

    Lástima de verbos en pasado... pero es más d elo que muchos pueden decir.

    ResponderEliminar
  3. Algunas cosas no deben explicarse, cuando dejan de ser cosa de dos pasan a ser para siempre exclusivamente tuyas, y sólo tú puedes entenderlas.

    ResponderEliminar

- +