5.10.10

Una tristeza insólita
me invade algunas tardes.
La de hoy es una de ellas.


En el sombrío cuarto de estar
triste,
permanezco a la espera
de que la luna certifique la defunción del día.


Este es por fin el cuarto
menguante de una luna llena
de macilenta luz
que me confirma lo que yo esperaba:
el día
que tanto me dolía ya se ha muerto.
Y la noche es el sueño: al fin, la nada.


Ángel González.

1 comentario:

  1. entre en dolor y la nada elegiría el dolor...será de las pocas cosas en las que discrepe de Ángel...:)

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