28.12.10


Casi, casi la amabas. 
Pero ya no eras esa persona que se conformaría toda la vida con algo que funciona a medias, ya no echabas de menos el sabor de su nombre al pasar por la boca. Estaba enamorada de la idea de estar enamorada, y su carácter soñador no era sino el recuerdo constante de un fracaso. Hiciste lo correcto, apartarte por esa cuestión de peso que te impedía cargar con ella y también con su nostalgia.

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