3.4.11

convalecencia

boceto: edvard munch - niña enferma


Anoche
te llamé
de nuevo.
No era ni en voz alta
ni en voz baja;
era más que eso.

Eran
piel y labios
era la lengua, los ojos
-como rosas rojas y orquídeas-
era un vientre emparedado.

Eran
cinco litros
de sangre
-uno arriba,
uno abajo-

Era un niño
sin madre,
un amante
exaltado,
era ver a un padre
llorando.

Era una tregua
de derrota,
tu poemario
deshojado.


Eran 28 años,
pero
-y a dios di gracias-
el sueño
te trajo.

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