13.4.11

medidas

fotograma: days of wine and roses


Hace cincuenta años, Yuri, el tercero de cuatro hermanos, se asomaba maravillado a través de los ochenta centímetros de ventanilla de su Vostok 1. Sus palabras fueron en aquel momento, francas, sencillas, como las de un niño maravillado, tal y como debió sentirse una humanidad asombrada ante su levedad infinita.

"La tierra es azul. Qué bonita. Es increíble."

Tanto había que alejarse, para poder ser verdad. A pie de calle, de fango y desventura, no se antoja tan hermosa. Mucho menos azul. Aunque si recuerdo el ocre de algún café de despedida, o el silencio de mi sangre. Ahora no puedo tomarle la medida a la tristeza, lo siento, sigo tan cerca que casi puedo mendigarla. Yo no seré cosmonauta en nuestra noche muerta, me digo, mientras recojo fotos de un cajón. Y entonces recuerdo una y otra vez a Lee Remick, en Días de Vino y Rosas, diciendo aquello de que no puede dejar de beber, porque cuando lo hace, el mundo es tan feo que se vuelve insoportable. Bueno, en honor a la verdad, el alcohol no hace ver el mundo más bonito. 
Pero hace olvidar que una vez, tú y yo lo compartimos.

1 comentario:

  1. Se me vino a la cabeza una parte de la cancion la copa rota, de andres calamaro... de los rodriguez mas bien.. nada remedia con llanto
    nada remedia con vino
    al contrario la recuerda
    mucho mas su corazón...

    que cosa el amor... hasta se las ve con el alcohol!

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