27.10.11

IV

foto de Agnes



Quizás fue en el reflejo
de una jarra
aún besada por la espuma.

O en mis ropas de cama
demasiado limpias,
demasiado nuevas.

Tal vez fue el asfalto y sus señales
atestadas de tráfico y rugidos
que me hizo recordar que estabas
tatuada en la rutina,
pedazo de vida donde
imperceptiblemente
se forjaba la armadura
que no te deja morir.
Ahí, donde las horas
dejan sin dolor
su cuerpo abotargado
su más humilde rastro,
ahí es donde con esmero
y paciencia
te has quedado.
Un lugar donde nadie puede tocarte
anhelar tu cabello,
pretender tus anillos.

Si yo pudiera
llevar allí a los míos
dejarles sitio, desentrañar la maraña
de cerrojos y besos que te guardan
entonces entenderían
en un instante sabrían
por qué tu nombre
se me hace corto.
Por qué hay alguien
que lo recodará
mientras viva.

1 Comentarios:

Libros Que Voy Leyendo dijo...

Bonito poema, cargado de significado. La foto preciosa por cierto

Buen blog, te sigo

Besos
Lourdes

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