28.1.15

entonces pensé en Aldo Rossi


foto de Monomi



Recuerdo que ejecutó
aquel primer beso
con disciplina marcial
e ingenua convicción
sabedora de su experiencia, del
vértigo
que anidaba en mi nuca.
-Poco romántico el lugar-, dijo
aquel cruce de calles sucias
con el Mestalla a un lado
y un viejo concesionario
de autos franceses al otro.

De aquello
hace ya más de quince años
y desde entonces
que nada sé de ti.
Pero el concesionario
sigue donde estaba
y el Mestalla
aún no lo han derribado.

Y cuando paso por ahí
y vuelve aquel recuerdo
de un primer beso
en un sucio cruce
de sucias calles,
sonrío.

Sonrío porque
hay un raro consuelo en saber,
que al menos una parte
de aquella vulgar escena
se mantiene intacta.
La prueba fehaciente
de un pasado que fue cierto
contra todo pronóstico.

6 comentarios:

  1. Y esto precisamente enlaza con lo que te comentaba sobre la idea de eternidad (en nuestros actos), y con otra idea que defiendo firmemente y que consiste en que, sin gastarla, dejamos parte de nuestra alma en determinados lugares en los que hemos vivido algunas cosas. Tiene que ver con el recuerdo, con la memoria, de acuerdo, pero creo que también con algo más que nos es fácil explicar y que es cercano tal vez a una metafísica de la experiencia.
    (¿Y me pregunto por qué Aldo Rossi? No sé, igual es que algo dejó cerca de ese lugar, o igual por algún concepto urbanístico o arquitectónico que desconozco)
    Un abrazo

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  2. Rossi, que como arquitecto no me interesaba mucho, tiene un tratado de urbanismo en el que trenza un par de interesantes reflexiones sobre la ciudad europea y su urbanismo. Pero al margen de todo eso, él afirmaba que "los lugares son más fuertes que las personas, el escenario más que el acontecimiento. Esa posibilidad de permanencia es lo único que hace al paisaje o a las cosas construidas superiores a las personas" sentencia que puede parecer radical, pero que sentía cierta cuando pensaba en mi nostalgia por los lugares.

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  3. Vale. Gracias. Eso es interesante.

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  4. Poema honesto. Como casi todos los primeros besos.

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  5. Y aunque Mestalla y el concesionario desaparezcan, ese beso, que ya no te pertenece del todo sólo a ti, vivirá en todo aquel que te haya leído.

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