2.2.17

ornitología





Sin duda este cansancio
me agota la mirada;
ya plenamente conquistada,
manoseada
rectificada
por las espaldas
de aquellos que aún amo:

Papá,
mamá;
el hermano
y sus pájaros.

¿Sabéis qué?
Tengo un sueño
donde os grito,
un sueño donde soy
el niño que fui
y donde mi voz es un hilo
sin aguja enhebrada
y mi amor, menudo
pero deseando agotarse
apenas consumido,
como un pozo
rebosante de agua dulce.

Déjenme seco, suplico, y yo podré escribir
con amor:

de papá y su tabaco,

de mamá
y su ausencia,

del hermano
y sus pájaros,
-que él miraba tanto
y yo ahora miro
por si encuentro en ellos
lo que en él quiero-.

                                             Azores, milanos,
                                                  garzas,
                                                      una alondra común

Y yo en el sueño confundiendo buitres leonados
con quebrantahuesos,
y la mirada orgullosa de ellos
sin espaldas, todo ojos
en el sueño donde soy
el niño que fui.



Pero al despertar ya no confundo aves carroñeras,

y la aguja mide bien 
sus puntadas,

y ya no soy el niño que fui,

y todo espaldas,

y el pozo que aún rebosa

y esta tristeza inmensa 
del que envejece
sin ser encontrado. 

1 comentario:

  1. Igualmente.
    Siempre tengo necesidad de volver, aunque nunca me haya ido del todo :) Por cierto, tengo en mi lista de deseos vuestra novela gráfica. Enhorabuena!

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