10.5.17

nombres

boogie


Nunca tuvo
un perro
o un gato
a los que bautizar.
Tampoco le puso jamás nombre
a ninguna de sus muñecas;
desconocía por completo ese talento
que le resultaba tan ajeno
como los placeres que, suponía
debía esconder.

Pero
a la soledad que encajaba
en los trenes
en el mes de agosto
y en sus propias tripas
a eso sí le puso un nombre.

Uno de esos que
sólo se pronuncian
cuando el mundo duerme.

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