
Cuando persigues un sueño que tan sólo tú ves, la mayoría de voces no albergan discursos de apoyo y confianza. Probablemente la única llamada que se repite es la de bajar a tierra. Pero los que nunca han tenido sed, no pueden ni vislumbrar la dicha, de verla un día calmada. Y es que puedo meter una de esas nubes en un vaso si me da la gana.
Empiezan a caer gotas.
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