A mi me preguntaban sobre el amor, y lo único que sabía hacer es explicar torpemente como se posaba el cola-cao en tu labio superior, o la forma que nacía de unir con líneas imaginarias los lunares de tus brazos, o cómo se las arreglaba tu rostro para hacer hueco a tamaña sonrisa, y yo les decía, sí, eso es todo lo que sé del amor.