"Si has construido un castillo en el aire, no has perdido el tiempo, es allí donde debería estar. Ahora debes construir los cimientos debajo de él."
29.9.08
Visiones
27.9.08
22.9.08
Miedo
Si dormía mal, ahora es mucho peor. Por primera vez en mucho tiempo, siento una especie de miedo. Por mí.
Y su naturaleza, me es casi totalmente desconocida.
16.9.08
"Por las mañanas, la hierba está cubierta de rocío"
Yo soy de los que sustituirían La Regenta, El Lazarillo de Tormes y La Celestina por éstos tres como lectura obligatoria en los colegios. Con un par.



Corrijo: No obligaría a nadie a leer nada. Por otro lado, qué difícil es resistirse a la intensidad de la prosa de Bradbury.



Corrijo: No obligaría a nadie a leer nada. Por otro lado, qué difícil es resistirse a la intensidad de la prosa de Bradbury.
15.9.08
9.9.08
6.9.08
1.9.08
Duda
"Primero se llevaron a los comunistas
pero a mí no me importó porque yo no era.
En seguida se llevaron a unos obreros
pero a mí no me importó porque yo tampoco era.
Después detuvieron a los sindicalistas
pero a mí no me importó porque yo no soy sindicalista.
Luego apresaron a unos curas
pero como yo no soy religioso tampoco me importó.
Ahora me llevan a mí pero ya es tarde."
Habitualmente atribuido a Bertolt Brecht, éste poema (en realidad sermón) siempre ha sido uno de mis preferidos. En autor original fue el pastor luterano Martin Niemöller, y el original del que han derivado tantas versiones, es el siguiente:
"Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio, porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata,
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté, porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté, porque yo no era judío,
Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar."
Quizás hoy me he levantado cabreado. O quizás no me sienta bien empezar Septiembre. Pero al leer los versos de arriba, me doy cuenta de que el mensaje implícito sigue estando absolutamente vigente. Vivimos a medio camino entre el adoctrinamiento más rancio, la dependencia y el conformismo. Bajo el yugo de medios de comunicación (gracias a dios que existe internet) y una clase política infame, en la cual ya no sé diferenciar unos de otros. Las conversaciones a la hora del café ponen de manifiesto lo bien montado que está el circo, y abarcan temas de interés como el gran hermano, el fútbol y la próxima línea de bolsos Tous. Creo, en general, que es difícil ser consciente de que algo anda mal. Pero tengo esa sensación. Ya casi nadie lee por el placer de leer. Ya casi nadie plantea preguntas, nadie pone en tela de juicio lo habitualmente aceptado como verdad. Ya casi nadie recuerda que la duda es uno de los pilares del conocimiento, y todo ésto es más sangrante en las generaciones más jóvenes. En las que vienen.

Si un pueblo culto como era el alemán, alzó hasta el poder de forma (casi) legal a un dictador hace 70 años, qué se puede esperar que ocurra sobre el caldo de cultivo formado en nuestra sociedad desde los 70. Últimamente han sido publicados bastantes artículos periodísticos desprestigiando el movimiento social surgido a raíz de la guerra del Vietnam, tanto en EEUU como en Europa. Bien, ellos tienen su opinión. La mía coincide más bien con la que expone Noam Chomsky en el siguiente artículo. Un señor con el que se puede estar de acuerdo o no, pero que siempre facilitará datos contrastados, bien documentados, y lo que es más importante, te dejarán la libertad de decidir donde reside la verdad:
Mil novecientos sesenta y ocho fue un momento emocionante dentro de un movimiento mucho más extenso. A su vez, el 68 engendró en sí mismo un amplio espectro de movimientos. Sin el 68 no habría existido, por ejemplo, un movimiento de solidaridad internacional globalizado. Fue enorme en términos de derechos humanos, derechos étnicos y además como precursor de la conciencia sobre el medio ambiente.
Los «papeles del Pentágono» (las 7.000 páginas del informe secreto del gobierno de Estados Unidos sobre la guerra de Vietnam) son una prueba de esto: justo antes de la ofensiva del Tet, el mundo de los negocios se revolvió contra la guerra porque pensaba que era demasiado costosa y que el gobierno tenía el propósito –eso lo sabemos ahora- de enviar más soldados a la guerra, a pesar de que Lyndon B. Johnson había declarado que no enviaría más tropas a Vietnam.
Los papeles del Pentágono nos dicen que por miedo al creciente malestar de los ciudadanos, el gobierno se vio obligado a poner fin a la guerra. Además no estaba seguro de que pudiera disponer de suficientes tropas para enviar a Vietnam y al mismo tiempo para reprimir los disturbios en el frente doméstico.
Una de las reacciones más interesantes de las que sobrevinieron en 1968 fue la primera comunicación de la Comisión Trilateral (organización creada por Rockefeller compuesta de empresarios, banqueros, altos cargos de las administraciones políticas, ideólogos y teóricos de la nueva derecha y dirigentes sindicales de marcado tinte anticomunista, N.deT), que pensaba en «una crisis de la democracia» debido a la excesiva participación de las masas. En las postrimerías de los años 60 se suponía que las masas debían ser pasivas, no se escuchaban sus voces y no podían entrar en la escena pública. Cuando lo hicieron, el hecho se calificó de «exceso de democracia» y la gente temió que esas manifestaciones ejercieran demasiada presión sobre el sistema. El único que no expresó demasiado sus opiniones fue el grupo corporativo empresarial porque estaba implicado en las políticas aceptables.
La Comisión hizo un llamamiento a la moderación en la democracia y al retorno a la pasividad, señaló que «las instituciones encargadas del adoctrinamiento», como las escuelas y las iglesias, no estaban haciendo bien su trabajo y debían hacerlo de forma más agresiva.
El ala más reaccionaria fue más violenta ante los acontecimientos del 68. En aquel momento trataron de reprimir la democracia y en parte lo lograron, aunque no realmente, ya que el movimiento social de activistas creció. En 1968, por ejemplo, era inimaginable que se llegaría a crear, en 1980, un grupo de solidaridad internacional.
Actualmente, la democracia es incluso más fuerte que en 1968. Hay que recordar que al principio de la guerra de Vietnam no hubo oposición. La oposición se desarrolló, pero sólo seis años después, cuando John F. Kennedy atacó Vietnam del Sur y creció el número de víctimas. En cambio, en la guerra de Iraq, la oposición ha estado presente desde el principio, incluso antes de que se iniciara el primer ataque. La guerra de Iraq es el primer conflicto de la historia occidental en el que ha habido manifestaciones masivas contra una guerra incluso antes de que comenzara. También hay otras diferencias. En 1968, sólo se discutía la salida de Vietnam de forma marginal. Actualmente todos los candidatos a la presidencia se refieren a la retirada de Iraq como una posibilidad política real.
Actualmente también hay un mayor rechazo a la opresión del que había entonces. EEUU solía promover o apoyar rutinariamente los golpes de estado en América Latina. Pero la última vez que los estadounidenses apoyaron un golpe de Estado, en 2002 en Venezuela, tuvieron que dar marcha atrás rápidamente por la fuerte oposición pública. Sencillamente no pueden hacer las cosas que hacían antes.
Por eso pienso que el impacto del 68 ha sido duradero y, definitivamente, ha dado resultados positivos.
Si habéis leído hasta aquí, puede que queráis leer más
Otro artículo.
Y ahora dejo un cuadro. Habla por sí sólo. Y aunque la escena que muestra se remonta a la primera guerra mundial, no hay que echarle mucha imaginación para saber que cada día, se suceden muchas más igual de atroces.

Cuadro: Otto Dix - Flanders




