29.3.11

confesionario

fotograma: isabelle adjani en Possession

Yo te juro
me cortaría
si falta hiciera.
Todo.
Las manos, los brazos,
la carne sobrante
Si falta hiciera.
Cercenarme
Destrozarme
pedazos sin remedio.
Recortarme.
Como recorté los mapas
de nuestras ciudades
   -tijera en mano-
para tenernos al fin.
Un crujir
de relucientes huesos
hasta en tus poemas,
-útero inmaculado-
volver a encajar.

28.3.11

aunque duela

fotograma: in the name of the father

Querido hijo:
Dime cómo te abandoné
para poder abandonarme yo.
foto de evia

Tengo miedo.
-Pues aprovecha, sólo la gente con miedo
puede permitirse ser valiente.
foto de julia


Qué asco,
este apego,
estos pulmones rogando al aire,
este afecto,
la traición de estas venas
escupiendo camino a casa.
Qué cobardía la estos días
suicidándose.
Qué vergüenza
la que siente por mí
todo el tiempo
que desde entonces
te he dedicado.

26.3.11



La soledad es no poder decirla.

Alejandra Pizarnik

23.3.11

sílice

foto de Luisa


Débil argamasa es el poema
para pronunciar amor.
Amor ofendido de la palabra
que en palabra queda.


rendición incondicional


De tan poco que perder
me vi sin nada por lo que luchar.


No me dejó más cuerda, 
para el nudo en la garganta.

foto de bianca


Nuestro momento pasó, sin que llegáramos siquiera a él.



¿Dónde fueron a parar
 todos mis sueños sin cumplir?

Yo los encontré.
Mecidos en rizos
de un cabello negro.


Shirley MacLaine por Philippe Halsman

conversación de enamorados



Acércate más
-seguro?
Seguro. 
Ya no duele el roce 
de costuras y cicatrices.

foto de miyuu

Te quise. Me quisiste. Nos quisimos.
Qué fácil es decirlo cuando no queda nada,
cuando ya ni siquiera recordamos
                        el tacto de los sueños.


Ahora que la memoria se bate en retirada,
-vencida y silenciosa
                      como un niño sin cromos-,
y lo único tangible frente a nosotros mismos
                      es lo que ya no existe.

Raquel Lanseros

Sólo soy un corazón roto más,
una ausencia cuyos pequeños pedazos
se camuflan fácilmente 
entre restos de historias pasadas.


Desciende rápida como ancla
como amante despechado
de lecho marino.

Es el suelo. Por fin me encontró.

tú la llevas


Así pasaban los días, regateando un par de vuelcos al corazón, jugándose la sonrisa por dos palabras.
En sus labios, el amor se antojaba un triste juego del escondite.

Pero no les culpo. 
No sabían que prometer, es una palabra complicada.

- +