16.6.10



Te amo.
Te amo más que a todo,
más que a los niños,
más que a los campos que planté con mis manos,
más que a la plegaria de la mañana o que a la paz,
más que a nuestros alimentos.
Te amo más que al amor o a la alegría o a la vida entera.
Te amo más que a Dios.

Audrey Hepburn - Robin & Marian

9.6.10



Juntos, parecemos un par alquimistas de talento innato para mezclar lágrimas y sonrisas, con tendencia  a quedar expuestos ante ese cóctel inestable, y de reacciones impredecibles al que damos fórmula cada vez que nos miramos.
Pero ya es sabido, amarse es más que eso, es también, mirar en la misma dirección. 

7.6.10

próxima parada



Cuando cojo el tren, un medio de transporte que se ha convertido en un compañero fiel con los años, siempre sigo una serie de patrones de conducta preconcebidos.
Creo que hablan de mí, como también hablan de los demás habitantes de ese microcosmos que es el interior del vagón.
Mientras traquetea como un viejo quejumbroso, con ritmo marcial irresistible, me descubro absorto por el paisaje, encantado, en una rara paz que alguien pudiera llamar felicidad.
Siempre en el lado izquierdo. Siempre al lado de la ventana.

Al anochecer, el neón del interior convierte las ventanas en fríos espejos, que no soporto mirar.
Entonces invento las historias que arrastran a mis efímeros acompañantes, como si se tratara de un juego de niños. Los gestos les definen, relegando cualquier lenguaje verbal.
Algunos se antojan sobrios. Otros misteriosos,  con aire lacónico. Los hay de presencias incómodas, sensuales, atrayentes, desagradables.
Mientras sueño en su honor, pasan los minutos y las estaciones van muriendo, apuñaladas por la vía.
Vuelvo a contemplar el espejo a mi izquierda, e intento imaginar cual es el gesto que me define a mí.

Aparto rápidamente la mirada.

2007


foto by

2.6.10

la despedida



Para que las palabras no basten, es preciso alguna muerte en el corazón.

La luz del lenguaje me cubre como una música, imagen mordida por perros del desconsuelo, y el invierno sube por mí como la enamorada del muro.

Cuando espero dejar de esperar, sucede tu caída dentro de mi.

Ya no soy más que un adentro.

Alejandra Pizarnik

1.6.10

Si muriera esta noche

Si muriera esta noche
si pudiera morir
si me muriera
si este coito feroz
interminable
peleado y sin clemencia
abrazo sin piedad
beso sin tregua
alcanzara su colmo y se aflojara
si ahora mismo
si ahora
entornando los ojos me muriera
sintiera que ya está
que ya el afán cesó
y la luz ya no fuera un haz de espadas
y el aire ya no fuera un haz de espadas
y el dolor de los otros y el amor y vivir
y todo ya no fuera un haz de espadas
y acabara conmigo
para mí
para siempre
y que ya no doliera
y que ya no doliera.

Idea
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