Cumpliendo con mi oficio
piedra con piedra, pluma a pluma,
pasa el invierno y deja
sitios abandonados,
habitaciones muertas:
yo trabajo y trabajo,
debo substituir
tantos olvidos,
llenar de pan las tinieblas,
fundar otra vez la esperanza.
Pablo Neruda
28.2.10
5.2.10
Eso
Este año también, sus letras hablan por mí.
Mi cansancio
mi angustia
mi alegría
mi pavor
mi humildad
mis noches todas
mi nostalgia del año
mil novecientos treinta
mi sentido común
mi rebeldía.
Mi desdén
mi crueldad y mi congoja
mi abandono
mi llanto
mi agonía
mi herencia irrenunciable y dolorosa
mi sufrimiento
en fin
mi pobre vida.
Idea Vilariño
Mi cansancio
mi angustia
mi alegría
mi pavor
mi humildad
mis noches todas
mi nostalgia del año
mil novecientos treinta
mi sentido común
mi rebeldía.
Mi desdén
mi crueldad y mi congoja
mi abandono
mi llanto
mi agonía
mi herencia irrenunciable y dolorosa
mi sufrimiento
en fin
mi pobre vida.
Idea Vilariño
3.2.10
En este tiempo
Con esta soledad
alevosa
tranquila
con esta soledad
de sagradas goteras
de lejanos aullidos
de monstruos de silencio
de recuerdos al firme
de luna congelada
de noche para otros
de ojos bien abiertos
con esta soledad
inservible
vacía
se puede algunas veces
entender
el amor
Benedetti
El otro día disfruté de nuevo con una de las pocas películas españolas que de verdad me apasionan, La Flaqueza del Bolchevique. No es ninguna obra maestra, pero cuenta con el grandísimo Luis Tosar como protagonista, dando vida a un treintañero de origen humilde que ha visto como todos sus principios e ilusiones se han ahogado con el tiempo en la vorágine de nuestra sociedad, o en el asiento de un directivo banquero. Una película sombría, esperanzada en cierto modo, que respira tragedia casi desde el principio. No hay sermón, no hay éxtasis. Y aún con la distancia que se establece con el protagonista, debido a la situación extraordinaria que une a la pareja imposible, aún así, pude conectar, identificar la derrota que lleva por bandera, y que de la noche a la mañana sustituye por la luz al final del túnel. Ahora que este gran hombre recoge premios gracias Celda 211 (bastante buena) no está mal echarle un vistazo a este film menor, pero muy estimulante. Uno de los mejores retratos de la soledad de nuestros tiempos.
Pd: Además de buen actor, y al parecer, buen tipo, el tío es conocido como el "Eddie Vedder" gallego! Aquí interpretando Ederly Woman behind the Counter in a Small Town, de Pearl Jam. No lo hace nada mal.
1.2.10
Miss you Cebri
Son ya más de dos años sin él. Y todas las noches, desde entonces, la soledad ha sido un poco más insoportable para mí. Cuando pienso en su voz, en la forma en la que empecé a creer en esa máxima que decía la radio por el día, se oye, por la noche, se escucha siempre viene a mi mente mi viejo escritorio, mi flexo alumbrando algún libro de aquel 3º de BUP, mis horas intempestivas deslizándose a través de unas páginas no muy bien estudiadas, y mi fiel radiocassette de doble pletina heredado de mi hermano. Paulatinamente, a partir de las 12 de la noche, y hasta que mis párpados se daban por vencidos, la música de Nirvana o Queen daba paso a la magia de las ondas hertzianas. Era La Rosa de los Vientos, el programa que durante una gran etapa de mi vida, me hizo soñar con un mundo mejor, un mundo que mi adolescencia había idealizado, mucho antes que el desencanto se apoderara de la mayoría de mis principios. Cebrián y los suyos, siempre rodeados de una camaradería y un fraternalismo envidiables, se metían cada noche en tu propia habitación, proponiéndote un viaje a otras épocas, a otros mundos. Mientras te hablaban de historia, ciencia, literatura, ecología o cine, se convertían en tus compañeros, incluso en tus amigos. Juan Antonio Cebrián era un comunicador nato, un profesional apasionado, un humanista de nuestro tiempo, y finalmente, un colega. Nunca tuvo un mal gesto, una mala palabra, una salida de tono, incluso cuando se trataba de lidiar con personajillos como George W. Bush o Berlusconi, siempre lo hacía desde el humor y la diplomacia. En aquel mal momento, me salvó. Y a lo largo de los años, a lo largo de otros tantos malos momentos, él y sus compañeros fueron los oídos más fieles, aunque fuese yo el que los escuchaba fervientemente. El día que murió , lo recuerdo perfectamente, yo estaba en Murcia con M. Al enterarnos, tras unos minutos de incredulidad, los dos rompimos en lágrimas. Era la reacción natural al conocer el fallecimiento de un periodista, que con los años, se había convertido en amigo.
Es ahora, justo en estos momentos, cuando pienso en todo todo lo que perdimos nosotros, cuando él perdió su corazón. Aunque sé que su programa sigue en marcha, aunque sé que su mujer y sus amigos siguen haciendo un trabajo fantástico, yo no he podido volver a sintonizarlo. Su memoria sigue viva conmigo, y con millones de personas que como yo, le guardan un espacio en su corazón. Así que, esta noche, una cualquiera más en tu ausencia, gracias. Gracias por hacerme aprender, por invitarme a leer tantos libros, a ser más generoso, a esforzarme por ser mejor persona cada día, a cuidar de la naturaleza, a denunciar las injusticias. A luchar un poco más por las cosas en las que creo, y finalmente, a creer en mi. Seguimos echándote de menos.
