
O Zaragotham, como algunos la llaman, es una ciudad con mucho encanto. Más hermosa aún de como la recordaba, llena de rincones donde perderse, viva y apagada al mismo tiempo, y con esa sensación de tener mucho que contar. He hecho multitud de fotografías, pero con una Nikon Coolpix... en fin, los milagros son difíciles.
Por cierto, la Expo, una tomadura de pelo.