24.4.09


Creo en la vida eterna en este mundo: Hay momentos en que el tiempo se detiene de repente para dar lugar a la eternidad.

Fiodor Dostoievski

19.4.09

reflexiones fugaces I




A veces se me antoja la vida pasada como una serie de segmentos muy herméticos, perfectamente independientes dentro de su ubicación en la memoria, y cuyo único nexo es el abstracto orden de sucesión, y tenerme ahí como protagonista. La vida no fluye uniformemente, sino que avanza en diferentes estratos, de diferentes longitudes e intensidad. Marcapáginas en forma de encuentros y desencuentros. Capítulos. Tropiezos. Hallazgos.

15.4.09

Hubo interesantes reflexiones y alguna que otra pregunta inteligente flotando en el aire, en el acto por la III República celebrado ayer, con Cayo Lara y Julio Anguita a la cabeza. Éste último, uno de los pocos personajes que ha dignificado la izquierda en España en los últimos 15 años.

Personalmente, y no me gusta hablar de política en el blog, me importa bien poco si los Borbones siguen o no por estas benditas tierras. Era más interesante, como se vió, indagar en los problemas der la crisis económica. Una crisis provocada en gran parte por esa gran mentira llamada libre mercado, que parecía que iba a asegurarnos un estado de bienestar (menudo eufemismo) ad infinitum. No ha sido así. Pero a quién le tiene que importar, para que pueda hacerse algo al respecto, no le importa. Seguirán pasando hambre 1.000 millones de seres humanos. Seguirán poblando europa directivos que ganan 66 veces más que un mileurista. "Si hay un sueldo mínimo, ¿por qué no un sueldo máximo?" Se preguntaban ante la mirada atenta de las Juventudes Comunistas.

Sigo moviéndome entre la incredulidad y la utopía que puede representar un futuro basado en una economía diametralmente opuesta a la actual, creyendo que un mundo socialista es posible. En cualquier caso, los que en España seguimos considerando la izquierda como la única opción moral posible, estamos más solos que la una. A seguir soñando.


Me gusta remitirme a razón del presente tema, a cualquiera de las obras de Frank Capra, como cineasta comprometido, portador de una ideología, tal vez ingenua, pero verdadera encarnación del sueño americano en esos años tan difíciles post crack del 29. A Capra además, le llovieron palos por todos los lados. La crítica al capitalismo que se respira en cada uno de sus clásicos le ganó el adjetivo de comunista en más de una ocasión, años más tarde, y la pérdida de todo el crédito del que disfrutó antaño. Triste situación para un artista que había conseguido aunar los valores de la izquierda y el cristianismo de una forma tan sublime. Claro que, ¿cómo asumir en pleno S. XXI su mensaje de "el dinero no da la felicidad"?



Y sin embargo, sería bonito pensar que todos somos un poco George Bailey

9.4.09

calles en las que no se colaba la luz...



Cómo tu batir abarca
rincón conocido,
y de poderosas alas
en boca prendidas;
sombra y cobijo.
Primavera mía.
Me alcanzas.


Ya sé que no está bien que lo diga, pero amo, amo esta foto.
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