En un mundo digital donde nada es palpable, las cartas no se pueden oler, no se siente el aliento del secreto revelado, quizás no haya nada más real que el poder de la imaginación.
A mi me preguntaban sobre el amor, y lo único que sabía hacer es explicar torpemente como se posaba el cola-cao en tu labio superior, o la forma que nacía de unir con líneas imaginarias los lunares de tus brazos, o cómo se las arreglaba tu rostro para hacer hueco a tamaña sonrisa, y yo les decía, sí, eso es todo lo que sé del amor.
Recuerdo al profesor de estructuras diciendo aquello de que las casas avisaban antes de venirse abajo, y yo me preguntaba si nosotros contaríamos con semejante ventaja, si podríamos escapar a tiempo del peso de nuestro drama. Pero qué iba a decir, llevo media vida escuchando el paso inexorable del tren
¿Por qué no me escuchas?
¿Por qué cuando te hablo tengo la impresión de hablar con una pared?
Tu soledad es abrumadora, no es indulgente, no es generosa, eres egoísta.
Yo también tengo derecho a existir.
El Último Tango en París
Demasiadas aristas en la orografía de mi corazón, pero sigues ahí, aguantando estoicamente los cortes, aceptando con una sonrisa ese masoquismo romántico que llevamos por bandera. Estamos devorando la esperanza con este ansia porque te he susurrado que dentro de poco, no hará falta.
Se acercaron creyendo que la suma de sus tristezas daría lugar a una felicidad.
fotograma: los amantes de pont neuf
Casi, casi la amabas.
Pero ya no eras esa persona que se conformaría toda la vida con algo que funciona a medias, ya no echabas de menos el sabor de su nombre al pasar por la boca. Estaba enamorada de la idea de estar enamorada, y su carácter soñador no era sino el recuerdo constante de un fracaso. Hiciste lo correcto, apartarte por esa cuestión de peso que te impedía cargar con ella y también con su nostalgia.
Tengo la esperanza de que estas fechas sigan empujando a la gente a ser mejor, que nos falta mucho corazón. Feliz Navidad.
Y me gusta garabatear acordes en tu cuello; un mordisco, dos besos, silencio, dos notas de la lengua, soplar, morderte, y volver a soplar sobre la clave, y así hasta hacer crepitar las cinco líneas de tu pentagrama.
"Al lector se le llenaron de pronto los ojos de lágrimas, y una voz cariñosa le susurró al oído: - ¿Por qué lloras, si todo en ese libro es de mentira? Y él respondió: - Lo sé; pero lo que yo siento es de verdad."
Ángel González
17.12.10
El mundo necesita de enamorados sin miedo a la soledad.
Puedo pasarme horas observando como te pintas las uñas de los pies, esperando a que vuelvas a sacarme a bailar en la plaza, o contando las veces que te muerdes el labio inferior. Y es que es entonces precisamente, en ese momento exacto, cuando me doy cuenta de todo lo que somos.
Temía tocarte, por si de repente desaparecías, por si quebraba el material con el que están hechos los sueños.
Pero fui valiente.
13.12.10
Cuando me perdí en mi reino, no hubo testigos, nadie tuvo nada que decir.
Soy el único habitante de un castillo exorcizado innumerables veces, por el que no pasa el tiempo. Las paredes no están desconchadas, y huele a mil fragancias distintas, todas familiares.
Y si quieres, te dejo un ramo cada día donde me digas. Es igual, lo haré de todas formas. Yo soy así.
¿Sabías que una planta al crecer puede resquebrajar el asfalto? Por eso con el amor no basta.
Llevo tanto tiempo en el suelo, que temo acostumbrarme al aspecto que toman las personas desde aquí. A la perspectiva deformada de sus ilusiones. Al egoísmo intrínseco de sus deseos.
En realidad tú no tienes la culpa, todo esto es cosa mía. No es culpa tuya si me empeño en ver cosas que no son, si me duermo acunado con sueños fabricados con tan precarios materiales, si me imagino allí donde no estaré, si te espero ahí donde no estarás. No tienes culpa del continuo fracaso de mi voluntad, de mis ilusiones nonatas. Todo esto, es cosa mía, ya te digo. Cosa de mis lágrimas, de aquel libro que me leí con 15 años, cosa de la forma en la que me mirabas. Cosa de mi imaginación, de eso siempre anduve sobrado. Cosa del primer beso.