Amaneció lloviendo en Barcelona
-ciudad de aguas escasas-.
Hilos transparentes
agujas de araña
se descolgaban lentamente
Sostuve el cielo con las manos
con los sueños con el pensamiento.
Una oración
una pequeña súplica
una demanda:
que las aguas no se detuvieran
hasta tu llegada
para flotar contigo en el diluvio.
Cristina Peri Rossi
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