Es ésta,
cavidad en las sábanas,
molde delicioso de tu templo,
la que devuelve
desafiante
constante
con puntualidad inglesa
el último estertor
de tu nombre,
y electriza
sístoles
diástoles,
bum bum,
bum bum.
No sé si es su enormidad la que provoca el eco,
o igual soy yo el que se hizo pequeño,
pequeño.

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