28.12.10


Al menos cuando te veía, sabía a qué hora empezaba mi corazón a latir.

fotograma - los amantes del círculo polar

Me gustan esas personas que aún se acuerdan de que una vez fueron niños.


Nadie es un fracaso si tiene amigos

fotograma -  ¡Qué bello es vivir!

En un mundo digital donde nada es palpable, las cartas no se pueden oler, no se siente el aliento del secreto revelado, quizás no haya nada más real que el poder de la imaginación.



A mi me preguntaban sobre el amor, y lo único que sabía hacer es explicar torpemente como se posaba el cola-cao en tu labio superior, o la forma que nacía de unir con líneas imaginarias los lunares de tus brazos, o cómo se las arreglaba tu rostro para hacer hueco a tamaña sonrisa, y yo les decía, sí, eso es todo lo que sé del amor.


Recuerdo al profesor de estructuras diciendo aquello de que las casas avisaban antes de venirse abajo, y yo me preguntaba si nosotros contaríamos con semejante ventaja, si podríamos escapar a tiempo del peso de nuestro drama. Pero qué iba a decir, llevo media vida escuchando el paso inexorable del tren
y aún no he decidido si apartarme de la vía.



¿Por qué no me escuchas?
¿Por qué cuando te hablo tengo la impresión de hablar con una pared?
Tu soledad es abrumadora, no es indulgente, no es generosa, eres egoísta.
Yo también tengo derecho a existir.

El Último Tango en París

Demasiadas aristas en la orografía de mi corazón, pero sigues ahí, aguantando estoicamente los cortes, aceptando con una sonrisa ese masoquismo romántico que llevamos por bandera. Estamos devorando la esperanza con este ansia porque te he susurrado que dentro de poco, no hará falta. 
Vas a ser tan feliz, que te va a doler.


Se acercaron creyendo que la suma de sus tristezas daría lugar a una felicidad.

fotograma: los amantes de pont neuf

Casi, casi la amabas. 
Pero ya no eras esa persona que se conformaría toda la vida con algo que funciona a medias, ya no echabas de menos el sabor de su nombre al pasar por la boca. Estaba enamorada de la idea de estar enamorada, y su carácter soñador no era sino el recuerdo constante de un fracaso. Hiciste lo correcto, apartarte por esa cuestión de peso que te impedía cargar con ella y también con su nostalgia.


Eras un corazón que sólo sabía soñar
con lo que sigue a las palabras


Y me dijo: quédate ahí,
donde aún vivas con el deseo de conocerme.
Porque si sigues caminando en esta dirección,
quizás estés demasiado cerca como para quererme 
con los ojos que yo quiero.

fotograma: the dreamers

Le dije, el amor siempre gana.
-Sí, pero el combate está amañado.

22.12.10

Escribo
pienso
leo
traduzco veinte páginas
oigo el informativo
escribo
escribo
leo.
Dónde estás
dónde estás.

Idea Vilariño

Tenemos miedo de un día prestar atención
a lo que nos echan en la sala de cine.


Tengo la esperanza de que estas fechas sigan empujando a la gente a ser mejor, que nos falta mucho corazón. Feliz Navidad.

Y me gusta garabatear acordes en tu cuello; un mordisco, dos besos, silencio, dos notas de la lengua, soplar, morderte, y volver a soplar sobre la clave, y así hasta hacer crepitar las cinco líneas de tu pentagrama.


Y me duermo con tu último mensaje abierto en el móvil, por querer asegurarme la sonrisa del día siguiente.

“Luego me dijo: Chico, cualquier imbécil puede herir a una mujer, pero sólo un hombre grande puede llevársela para siempre.”

Ray Loriga - Héroes.

Nunca te decía lo guapa que estabas. Esperaba que lo encontraras escrito el alguna parte de mi rostro.

fotograma: Good bye, Lenin!

Perdóname si se me escapa un te quiero,
desde el principio me esforcé en susurrarte cosas
de las que arrepentirme después.

"Al lector se le llenaron de pronto los ojos de lágrimas,
y una voz cariñosa le susurró al oído:
- ¿Por qué lloras, si todo
en ese libro es de mentira?
Y él respondió:
- Lo sé;
pero lo que yo siento es de verdad."

Ángel González

17.12.10


El mundo necesita de enamorados sin miedo a la soledad.

Puedo pasarme horas observando como te pintas las uñas de los pies, esperando a que vuelvas a sacarme a bailar en la plaza, o contando las veces que te muerdes el labio inferior. Y es que es entonces precisamente, en ese momento exacto, cuando me doy cuenta de todo lo que somos.


No te quiero nunca más a esa distancia, 
en la que mis anhelos pueden hacer cualquier cosa con tu recuerdo.


De pequeño nunca pedí ser mayor. Ahora que lo soy por dentro y por fuera, lo único que no ha teñido mi mirada de amargura es el amor.


Quiero que seas algo que yo no pueda olvidar.


No es que el mundo tenga sentido cuando nos besamos. 
Es que es entonces cuando no importa si lo tiene o no.


Tengo llagas en las manos, de tanto clavo ardiendo.


En cuatro días, te habías convertido en esa escalera
que llegaba directa a mi castillo en el aire.


No me importa que no hayas sido la primera, pero quiero que seas la última, le dije.


No me fío de alguien a quien nunca le han roto el corazón.


Nuestro amor es una urgencia constante.

14.12.10



Temía tocarte, por si de repente desaparecías, por si quebraba el material con el que están hechos los sueños.
Pero fui valiente.

13.12.10



Cuando me perdí en mi reino, no hubo testigos, nadie tuvo nada que decir.

Soy el único habitante de un castillo exorcizado innumerables veces, por el que no pasa el tiempo. Las paredes no están desconchadas, y huele a mil fragancias distintas, todas familiares.

Y si quieres, te dejo un ramo cada día donde me digas. Es igual, lo haré de todas formas. Yo soy así.

¿Sabías que una planta al crecer puede resquebrajar el asfalto? Por eso con el amor no basta.

(2008)


Mi felicidad es a menudo, un repentino olvido de la tristeza.

7.12.10



Me duermo con la nostalgia de todo lo que no hemos vivido.

—El espejo... se ha roto.
—Ya lo sé, me gusta así. Así me veo tal y como me siento
.


No bastan dos manos para construir el futuro al que te asomas, el que creo, mereces.

Nunca antes el amor había vencido a tanta pasión.

Photo by Lauren


Las calles dejan un hueco a mi paso 
en el que solo tú encajas.

3.12.10



Solo tú puedes abrazar mi fragilidad.


Deja de temer. Conocernos está en nuestras manos y corazones.


Quisiera impedir que matases
 al niño que llevas dentro.


Sigues cocinando para los dos,
a pesar de que hace tanto, tanto, que su silla 
quedó vacía.


Nunca pareció temer
 convertir su ausencia
 en una aburrida tradición.

 
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