Me entristece
que mis ventanas no tengan cortinas
ni niños
que se asomen por ellas.
Pensar en la ropa
que no conoce tu piel
y convive con las primitivas bocas
de nueve polillas.
Me entristece
sudar todas esas pesadillas
en las que te mueres de nuevo
como si perderte una vez
no fuera suficiente
no agotase las esperanzas
de una vida entera.
Tendría un nudo en la garganta
al abrir la puerta de casa.
-yo
no llamo al timbre-
Tendría un nudo en la garganta
si me hubieses dejado
cuerda para ello.