4.12.13

Romperás


foto de lidia



Cortas la respiración
como un niño que trocea
hombrecillos de papel.

Y es que te sabes bisturí.

O funambulista deslumbrante
sobre grávido pasado,
ese que te echaste a la espalda
sin preguntas, sin treguas
sin armisticio posible.
Que anidó en tus hombros, descansó sus dolencias
de hueso y hondo lagrimal.
Y no entiendo
cómo (te) cabe,
-es menudo el páramo- cómo
arraiga, crece
en el débil sustrato
de una esperanza.

Te diría que es sencillo con esas manos
curtidas de amasar la roca, asoladas por aprender
a caer en tierra
a descubrir
qué tan cerca se hallan los huesos
de la epidermis.
Del bombardeo.

Cuídate pues de no arrancarte por el vuelo
con el que esquivas la pérdida. Cuídate siempre.
De esas ganas
con las que soplas la espuma
que rompe 
en mi orilla.

19.11.13

Infección

foto de anma



Ma tête me fait peur, 
mon masque me fait plus peur encore




Despertamos

y esta vez
el alma bien podrida,
aquejada
de otoño y asfalto, de
bajezas impertérritas
asentadas por la pérdida
hacia la que derivo,
como buen cabrón,

una

y otra vez.

Con la miseria
que te escupe el espejo,
que obliga a
coserte la mirada, a segregar el pasado,
a maniatar todas las razones
que no olvido,
me trajeron
hasta aquí.

Un reflejo imposible esquivar
de mala sombra
de infección en tu geometría,
                                             -y raíces que horadan
                                    la caja de resonancia
                                                         de un incendio huérfano.-    

Un reflejo en búsqueda
de un magnífico fracaso
que nos devuelva con vida
al extinto pronombre, que nos conceda
un olvido
donde poder soñar.

15.10.13

mapa de escombros

A esta mueca te acostumbras
porque la edad, sin querer (o queriendo, quién sabe)
te acostumbra
a muchos dramas.

Como arruga incipiente
o huella de ternura
en la garganta,
esta media sonrisa
se te acomoda en el rostro,
ahí donde los demás
antes encontraban tu nombre.

Y con ella tragas.

Tragas
con un perro muerto
presa del asfalto,
con la madre
de memoria despojada.
Como cuchicheo
o hambrientas hormigas,
tragas con los besos
de sabor a precipicio
o a colilla apagada.
Tragas
con un amigo
a mil kilómetros muerto,
suicidado, solo,
tragas con las jaurías
de charlatanes,
con los hombres
devorados
por otros hombres.
Tragas con infancias saqueadas.
Con tu herencia irrenunciable.
Tragas y tragas.

Pero no revientas.

Entonces vuelve la mueca
de día gris, de gangrena
crónica.
                  ya nunca volveré a ser
          el que fui.

Qué mala suerte la nuestra,
que perdimos el derecho
a la herida
pero olvidamos
las razones.

28.9.13

Barcelona



Ella es un mapa cien veces acuchillado.

Pero el deseo de transitar su hemorragia
no es mayor que el miedo a las caricias
que anidan en su ciclópea piel.

Por eso es que avisa: Voy a doler.

Y te mantiene siempre a raya,
como buena ciudad de equidistancias,
de murmullos átonos
de hambrientos silencios.

De exuberante urbanismo de vidas apretadas
y nieve ardiente.
De milagros agazapados, espaldas ajenas.

Barcelona quizás te diga:
"et trencaré el cor"
y pensarás mientras,
quién podría escucharlo aquí
precipitarse sobre la acera
atisbar sus añicos
agarrarlos antes de verse engullidos
por alguna alcantarilla,
por su aparato digestivo
de anuncios comerciales
y polución de diseño.

Nadie.

Pero es posible que te haga otro favor.

Porque esta ciudad abre los ojos
a todos esos que están solos
y aún no lo saben.

9.8.13

Nuevo sparring

by Nicolai Howalt



Quizás lo vean y piensen:

Míralo, ahí va
ese es demasiado mayor
para los buenos tiempos.

Un ciudadano 
de los reconstruidos 
hasta no conocerse 
-fueron muchas veces, dirá-

De los que llevan todo 
en su enjuto hueso;
todas esas ciudades
en guerra, los crisantemos plastificados
las revisiones médicas, sus
preámbulos 
de silencio.
Quizás demasiadas distancias
sin olvidar.
Puede, tal vez una orilla 
con su nombre
donde caerse muerto.

Es posible que digan
mira, es que de tanto que perder
se vio sin nada
por lo que luchar.
Sí, ya sabes, de los que malviven
de la renta baja
que oferta la ilusión.

Pobres, no saben.
Es que hay que ser muy fuerte
para cargar con toda esa
fragilidad.

17.6.13

Tanatorio

Sergey



Creo que fuimos ciertos
porque sin palabras nos
vivimos
y matamos
muchas veces.

Pero nunca atajamos esa insoportable necesidad
de una constante. Nunca nos libramos de esa vergüenza que nos hiere
por no
saber
herirnos.

Y cuando quisimos abandonarnos
como se abandona a un perro
en la cuneta -porque ni era para tanto
ni daba
para más-

Lo único que dejamos atrás fueron ciudades.
Lo único que supimos romper
era
ya
pedazos.

Fue amor, es innegable. 

Pero tu esternón es un glaciar
que lento e inexorable
amenazaba
todos mis días.

30.4.13

9

foto de Maticki



Me veía a mí mismo escondiéndome de tu nombre, como un perro asustado que evita la mano de un dueño cruel. Sin embargo, no habían pasado ni dos semanas desde el entierro cuando, quizás inconscientemente, mis pasos me llevaron hasta el puente de San Miguel. Apenas alcé la mirada, reconocí el imponente arco de hierro dulce. El color verde , los chorretones de óxido que vomitaba cada roblón. La barandilla, donde tantas veces te había sentado. Donde eran tus piernas rodeándome, mi lugar en el mundo. Tu cuello, la patria de todas mis razones. Y seguía igual. El puente no había cambiado. Era otro día más, de tantas otras efímeras despedidas, pero sin ti. No estabas ya. Te habías muerto.
Y quizás ingenuamente, amé más que nunca aquella estructura vieja y decrépita. Quizás estaba dando las gracias, no sé ni cómo ni a quién, de que esa masa de bruta materialidad, que podía tocar, mirar, besar, maldecir, escupir, aún diera fe, aún hoy representase la prueba innegable de que habías existido. Aunque la muerte o la enfermedad te arrancara para siempre de mi memoria, podría aquel espacio ser impertérrito testigo mudo de nuestra vida juntos. Retener la esencia de lo que habíamos hecho al precipitarnos a nuestro encuentro. Supurar la ingenua magia de un instante.

Pero no.

Era como un hechizo incompleto, que se sabe inútil siquiera antes de pronunciarse. Absorto, miré a mi alrededor, y sentí que también aquel lugar, al igual que yo, reclamaba a gritos su pedazo recién cercenado. Tu presencia. Un desgarro ensordecedor de tal fiereza, que no entendía cómo no podía alcanzar tus huesos fríos para devolverlos a donde pertenecían. Era aquel un dolor invisible y fantasma, como el de un miembro perdido, que nunca habría de encontrar paz.

22.2.13

Hijo


¿Dónde te has ido
tan del golpe?
Tu hermano te sigue esperando;
Nosotros siempre.

Tu muerte no nos deja
olvidar tu risa alegre,
tu jugar incesante, 
el embeleso de tu padre
o el mío al mirarte.

Las noches son todas
para recordarte;
Todos los días son
para llenarte de besos
y abrazos,
a la sombras
de la muerte.

¡Han expirado ya tantos veranos
sin verte!
¡Y las olas del mar sin
acariciar tu cuerpo, mientras
jugabas con él!

Pasan los días, pasan los años,
con tus padres solos,
que desearían abrazar
los hijos de tus hijos.

No perdemos la esperanza de verte
-te tenemos en la pared-
No olvidamos
que fuiste nuestra alegría
y nuestro trágico vivir.

Cuando no llegaste
a crecer lo suficiente,
para que en este tiempo
triste de la vejez,
encontrarte pudiéramos.


Poema de mi madre, a mi hermano Carlos

2.2.13

Fisurar

foto de Tina



Él es tan torpe
y no sabe qué hacer con todas esas
huellas
del tiempo al tocarle.

Que no quisiera entrar en la herida
como en madriguera
de conejo,
esconderse
mientras cicatrizan
todas las miradas.
No quisiera descifrar nunca
la x del mapa,
la incesante náusea
que salpica
esperanzas.

Él prefiere,
es mejor
la ceguera,
la caricia del consuelo
todo lo que llega
con sólo recordar:
Amigo, ningún beso partido
acallará que naciste
sobre cientos de abrazos.
Amigo,
tu dolor es esa escuela
donde le fue imposible
aprender nada.


23.1.13

Apnea

Foto de Carla



Si construirse pudiera
la vida
sobre aquella mirada náufraga 
en la barra
de un bar,
yo te propondría: sostenerla
como sobre la cuerda tensa y tirante
que nos une,
ese arponazo a nuestro pecho virgen.
Recorrerla
no como expertos funambulistas
que penetran el vacío 
sin temblor y piel ciega
sino con toda la desnudez,
a tumba abierta,
con el sabor del hierro en la lengua, las rodillas
hincadas.
Dispuestos a ser fecundados por el quiebro, la mar
embravecida, el ansia de los que llevan
toda la vida doliéndose.

"¿qué nos va a pasar?"

Susurra tu entraña
sobre mis labios.
Y sólo sé responder
que ojalá 
pueda devorar tu vértigo
la noche que decidas quedarte.
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