17.6.13

Tanatorio

Sergey



Creo que fuimos ciertos
porque sin palabras nos
vivimos
y matamos
muchas veces.

Pero nunca atajamos esa insoportable necesidad
de una constante. Nunca nos libramos de esa vergüenza que nos hiere
por no
saber
herirnos.

Y cuando quisimos abandonarnos
como se abandona a un perro
en la cuneta -porque ni era para tanto
ni daba
para más-

Lo único que dejamos atrás fueron ciudades.
Lo único que supimos romper
era
ya
pedazos.

Fue amor, es innegable. 

Pero tu esternón es un glaciar
que lento e inexorable
amenazaba
todos mis días.
- +