28.9.13

Barcelona



Ella es un mapa cien veces acuchillado.

Pero el deseo de transitar su hemorragia
no es mayor que el miedo a las caricias
que anidan en su ciclópea piel.

Por eso es que avisa: Voy a doler.

Y te mantiene siempre a raya,
como buena ciudad de equidistancias,
de murmullos átonos
de hambrientos silencios.

De exuberante urbanismo de vidas apretadas
y nieve ardiente.
De milagros agazapados, espaldas ajenas.

Barcelona quizás te diga:
"et trencaré el cor"
y pensarás mientras,
quién podría escucharlo aquí
precipitarse sobre la acera
atisbar sus añicos
agarrarlos antes de verse engullidos
por alguna alcantarilla,
por su aparato digestivo
de anuncios comerciales
y polución de diseño.

Nadie.

Pero es posible que te haga otro favor.

Porque esta ciudad abre los ojos
a todos esos que están solos
y aún no lo saben.
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