15.10.13

mapa de escombros

A esta mueca te acostumbras
porque la edad, sin querer (o queriendo, quién sabe)
te acostumbra
a muchos dramas.

Como arruga incipiente
o huella de ternura
en la garganta,
esta media sonrisa
se te acomoda en el rostro,
ahí donde los demás
antes encontraban tu nombre.

Y con ella tragas.

Tragas
con un perro muerto
presa del asfalto,
con la madre
de memoria despojada.
Como cuchicheo
o hambrientas hormigas,
tragas con los besos
de sabor a precipicio
o a colilla apagada.
Tragas
con un amigo
a mil kilómetros muerto,
suicidado, solo,
tragas con las jaurías
de charlatanes,
con los hombres
devorados
por otros hombres.
Tragas con infancias saqueadas.
Con tu herencia irrenunciable.
Tragas y tragas.

Pero no revientas.

Entonces vuelve la mueca
de día gris, de gangrena
crónica.
                  ya nunca volveré a ser
          el que fui.

Qué mala suerte la nuestra,
que perdimos el derecho
a la herida
pero olvidamos
las razones.
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