29.6.15

fronteras


clare laude




Ahora
sólo lo inesperado o lo imposible
podría hacerme llorar:
una resurrección, ninguna muerte.

-Ángel González




Las paredes de esta casa se elevan
allí donde no alcanza tu ausencia:
Tal es su enormidad.

Lidiar toca cada día
con el exceso
de aire contenido,
con el frío suelo
dispuesto a juzgar
el paso derrotado
el recuerdo
perfecto, sin mácula
—todo falso recuerdo lo es—
de unos hijos alborotando
el pasillo, desterrando
la puntual distancia que separa
el olvido
del escombro.

Entonces, y si el ánimo lo requiere
propongo a la noche
un simulacro
                         —simulacro de amor—
y es cuando
veo dos platos
o cinco
en la mesa, y las puertas
que ya se quejan
de tanto bandazo, alboroto
y a punto estoy de preguntar
¿te ha gustado? ¿querrás repetir?
porque tanto apremia el deseo frustrado
mientras vuelvo al mantel individual
y confieso en silencio:
sí, seguramente
es la soledad
la más cruel fábrica de ilusiones.



Acaba la jornada
con gran demora,
ya se sabe,
la madrugada
debería siempre
crecer amable.
Mañana será otro día. Y quizás eso
sea lo que más me aterre.

24.6.15

a piedra y hueso

nathan careme





Visceral por amor tú eres.

Y a las vísceras me remito
niño enfermo,
a la lealtad de un estómago doliente,
enrojecido y nervioso,
testigo de una historia hermosa
como la caricia
aún por llegar.

No te engañes
ni llores más, niño;
sabes que la fragilidad no se revela
hasta que llega la fractura,
sabes
que sospechar debes
de la ausencia de grito,
de la altivez de este invierno
insaciable y perpetuo.


Decías hace un rato
que ya no crees en nada,
que hace tiempo
apuntó la bella grieta de tu herida
hacia el cariño ausente,
aquella vez que arrasaron con la palabra
tu amado panteón
de ígneas promesas.

No importa.
Hazlo.
Por favor.
Sencillamente.
Ten fe.
Aunque sólo sea en la honestidad
que posee la carne
de un animal herido.





- +