a mi amiga.
Creo que si quisieran describirte
sólo habría una manera
de hacerlo bien:
Hacerlo
como lo haría un niño.
De manera que
si me tocara a mí
buscaría un poco aquí dentro
donde se supone aún habita
el que fui
(anda por algún lado
ocupado con algo importante
pues los niños sólo se ocupan
de aquello importante)
Y le preguntaría:
Oye ¿cómo es tu amiga Alba?
Y él respondería:
Pues Alba
tiene el pelo largo
para poder hacerse trenzas
como las de los cuentos
y manos fuertes
para colgarse de las ramas
y de los ríos
cuando llega el verano.
Tiene una hermana
que es su hermana
pero también su amiga
y hay días que
escucha las cosas que escribe
porque Alba escribe
cosas bonitas
cuando no está colgada
de ríos o ramas.
Sé que le gustan
los libros tristes
y la nieve sin invierno.
A veces, no olvida nada.
A veces, recuerda todo.
El que soy ahora
difícilmente mejorará
tal descripción.
Aún así, me acercaría a su oído y le chivaría:
Sabes, también es de esas personas
que añora los árboles
incluso cuando duerme entre ellos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario