26.8.21

Diario VI

De nuevo Mariana Enríquez hablando con pasión, esta vez sobre Charlie Watts, y rescatándome de un letargo.


Lo cierto es que hubo una época en la que la música fue importante en mi vida; una filia protagonista, que casi pudiera hacerme pasar por melómano. Invertía yo, no hace tanto, mucho de mi tiempo y energías en descubrir nuevos álbumes, artistas y sonidos que merecieran un lugar en la discoteca. Esa misma discoteca de poco más o menos 300 discos (los he contado) ocupando un lugar privilegiado en la estantería junto a la biblioteca, pero sin contemplar movimiento alguno, si acaso alguna novedad testimonial. Así pues, la música ha sido relegada de forma natural; lentamente, pero sin pausa, a un vehículo destinado a ocupar espacios residuales de mi día a día. Ni siquiera el componente nostálgico que de forma inherente le otorgamos (componente que siempre le he negado; consideraba demasiado importante una buena canción como para que recuerdo alguno impidiese su escucha) tiene un valor perenne en estos momentos. El acto físico (buscar un álbum, abrirlo, introducir el disco en la minicadena, apretar el botón correspondiente) me inunda de cierta pereza; una liturgia cansada. Y esa otra forma de provisión auditiva que son las plataformas musicales en realidad siempre merecieron mi desconfianza. 


En el constructo de una persona adulta, el maravilloso descubrimiento de música como la que practican Sharon Van Etten o Lana del Rey pudiera parecer algo reciente, pequeñas concesiones a la juventud del alma. Pero a la primera la escuché en el año 2013, y la segunda en el 2012. Tengo suerte porque ambas siguen en la brecha, y son, como lo fue hace tanto Kurt Cobain, talentos innatos para la melodía. Pero si me diese por establecer cálculos más rigurosos, me atrevería a decir que esa pasión que me empujaba a incorporar músicas que paliaran el hambre de mis pabellones auditivos se apagó en el 2015. 


Y desde entonces poca cosa. Un puñado, quizás media docena de álbumes y otras tantas canciones que han incorporado durante este tiempo a mi imaginario, y que sólo la fortuna me ha permitido descubrir (una emisora, un hilo musical, un algoritmo con pretensiones).


No me siento mayor porque sencillamente lo soy; recuerdo con cierta ternura a una alumna de 2º de Bachillerato Artístico del 2019 que había decorado con pegatinas de Metallica o Iron Maiden su MacBook Air. Sentí un ataque de anacronismo, un estertor de nostálgica época pasada. No por ello mejor.


Dejaré constancia de ese puñadito de canciones que he agradecido descubrir. 



Canción inmensa de Cat Power; por increíble que parezca, de 1996.


Angel Olsen ha compuesto junto a Sharon Van Etten, está todo dicho.
 

No pensé que pudiera hacer algo mejor que 'Summertime sadness'. Por fortuna, me ha quitado la razón.


Hay días (no todos) en los que me parece, simplemente, la canción perfecta.


LP hace llorar, y eso es así.


De cuando Scout Niblett se despoja de su carácter enfurecido.


La voz de Phil Anselmo, qué regalo.


No sé cómo calificar esto. Eso es algo bueno, supongo.


30 años después de Nirvana, Sub Pop sigue descubriendo enormes músicos.


CHVRCHES, y este disco en particular, me parecen la mejor herencia de Depeche Mode nunca concebida. Lo que logran aquí en el 2:10 no es ni normal.


Ghost, al menos por cosas así. 


Parecido outfit que los anteriores, algo más viejunos. Por algún motivo, nunca les presté la debida atención hasta ahora.


Phoebe Bridgers es la primera persona en dignificar la trilladísima 'Nothing else matters' con su versión, eso es un mérito de aúpa.


Intento hacer memoria, pero no recuerdo escuchar gente más cabreada que este dúo gallego.


Prístino ejemplo de que más vale tarde que nunca. 


El crossover definitivo, mal que pese a las cansinas películas de Marvel. Me permito pegar la preciosa letra.

Will the marker stain the skin?
Stole the dress I saw you in
Now nothing comes to mind
Saw a life as override
One more session overdrive
The ceiling is the roof

Change address and draw a line
Show my friends the silver line
Call my family just to know they're there

Sleepin' in late like I used to
Crossing my fingers like I used to
Waiting inside like I used to
Avoiding big crowds like I used to

Crawl the field and let you in
Brand my heart I found you in
To say nothing's more apart
Will my lover be there, stay
Follow them to less the pain
The ceiling must be wrong

Well, my head's gone today
Sell my past for a way
To sing and have something left to say
Pray my hands, pray my voice
Give the reason, take away
Make believe an order for to stay

Lighting one up like I used to
Dancing all alone like I used to
Giving it up like I used to
Falling in love like I used to

Open my heart like I used to
Making out long like I used to
Holding hands openly, rights to
Taking what's mine like I used to




Y eso es todo. Al final no ha estado mal. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

- +