24.11.24

Diario XXIX



Eichmann en Jerusalén
Hanna Arendt, 1963
Editorial: Lumen
Traducción: Carlos Ribalta

Adolf Eichmann fue secuestrado por el Mossad 20 de mayo de 1960 y trasladado desde Argentina, donde había vivido oculto bajo el nombre de Ricardo Klement durante diez años, a Israel, para ser juzgado principalmente por los cargos de crímenes contra la humanidad, contra la paz y contra el pueblo judío. Fue ejecutado por ahorcamiento el 1 de junio de 1962.

Hasta aquí la información de la que, a grandes rasgos, tenía conocimiento. El juicio de Eichmann fue un acontecimiento internacional de primer orden por la forma en la que se había producido su secuestro y por estar centrada la acusación, a diferencia de los juicios de Núremberg, especialmente en el perjuicio hacia el pueblo judío. Adolf Eichmann había jugado un papel crucial en la ejecución de la llamada ‘solución final’, especialmente como responsable del transporte, y logística que conllevaba la deportación en masa a los guetos o campos de exterminio.

En mi imaginario, como en el de muchas otras personas, supongo, Eichmann era un villano más de las SS, a la altura de Heydrich, Himmler o Bormann. Sin embargo, y este es uno de los aspectos más relevantes de un ensayo de erudición y rigor sobresalientes, Hanna Arendt nos descubre a través de su investigación y análisis del juicio a un personaje gris, frustrado arribista meridianamente satisfecho de formar parte del gigantesco engranaje que era el sistema burocrático de la Alemania Nazi. Eichmann no muestra gran arrepentimiento por su labor, no puede: estaba recibiendo Órdenes de Estado, y no había mayor orgullo que cumplirlas con minuciosidad, disciplina y efectividad. No hay villano alguno tras el personaje; jamás había visto una ejecución delante de sus narices, mucho menos apretado un gatillo. La sistematización de la muerte (o del ‘reasentamiento’, un eufemismo muy usado por el Tercer Reich) dio lugar a una enorme distancia entre la ejecución de la ley y la aplicación física de ésta, donde reposar cómodamente cualquier dilema moral o escrúpulo.

Este ‘experto en temas judíos’ creyó hacer lo correcto en todo momento, e incluso se autodefine como uno de los principales sionistas (suya fue, al parecer, la idea de convertir Madagascar en la nueva Israel) que sencillamente fue víctima de sus superiores, que vieron en el gris funcionario un perfecto ejecutor.

Hanna Arendt recibió numerosas críticas a la publicación del libro porque parecía justificar la actuación de Eichmann al negarle su carácter ‘malvado’, sin embargo, y como afirma en el epílogo, “Eichmann era culpable, pero no por haber organizado ningún plan maestro, o por haber participado físicamente en la muerte de judíos, sino por no haberse opuesto a los crímenes y por haber colaborado eficientemente en el exterminio, incluso excediendo las órdenes de sus superiores directos.” Más virulentas fueron las acusaciones hacia Arendt por su reflexión al respecto del polémico papel que tuvieron los llamados ‘Consejos Judíos’ formados en los países ocupados por el eje para facilitar el control y la deportación masiva, sin los cuales los alemanes no lo habrían tenido tan fácil.

Ensayo interesantísimo de una mente brillante; imprescindible para obtener una visión más global de las particularidades que rodearon la ejecución de la ‘solución final’ en cada uno de los países europeos, y cómo reaccionó la sociedad en ellos ante tamaño horror.




El rumor del oleaje
Yukio Mishima, 1954
Editorial: Alianza
Traducción: Keiko Takahashi, Jordi Fibla Feito

Esta era, después de las experiencias con Murakami y Kawakami, la tercera oportunidad que le daba a la narrativa japonesa. Hasta ahora no había experimentado afinidad alguna con su sensibilidad de manera que, en cierto modo, esto era una cuestión de cabezonería propiciada por mi librera favorita, Marina, que me regaló esta novelita hace ya años, y que esperaba en la estantería su momento.

Y su momento ha llegado. Me apetecía algún tipo de historia de amor; así, sin más. Esta se supone que lo es. Además, sentía gran curiosidad por adentrarme en la narrativa de Yukio Mishima: ¿cómo trata el amor un escritor ultranacionalista, prácticamente un reaccionario, que acabó practicándose el seppuku ante la perspectiva de un Japón que perdía irremediablemente sus tradiciones? Pues de forma muy particular, con un tacto sorprendentemente sensible. Como un romántico inglés del S.XIX, Mishima sitúa la acción en un escenario natural de fuerza bruta, una pequeña isla japonesa de pescadores y buceadoras en la que el tiempo parece haberse detenido hace mucho. El ímpetu del oleaje obtiene su réplica en el carácter de los habitantes de esta isla, estoicos personajes cuyas vidas parecen estar talladas en roca. Y en las relaciones que se establecen entre esos personajes resultan tener una importancia mayúscula el valor, la fuerza, la integridad o el tesón, todos ellos rasgos capitales para el propio autor. Hay en la novela, de hecho, un deleite carnal; físico, que el propio Mishima reivindicaba a través de su mismo cuerpo.

Dicho todo esto y por extraño que parezca, es la ternura y el sosiego el regusto final tras la última página, y eso es todo un logro, teniendo en cuenta los mimbres. La he disfrutado.




El corazón de las tinieblas
Joseph Conrad, 1899
Editorial: Austral
Traducción: Eduardo Jordà

Hará ahora un buen puñado de años, en bachiller, nuestro tutor nos leyó un pasaje de El corazón de las tinieblas, probablemente para realizar algún tipo de ejercicio artístico. Por aquel entonces yo tenía conocimiento de la existencia de la novela exclusivamente por la película de Coppola Apocalypse Now, que la adaptaba de forma libre. Intenté leerla después de aquello, pero desistí a las pocas páginas; tal vez fue la traducción, o encontré su narrativa compleja y enrevesada. Quizás simplemente no era el momento, ni yo el lector que soy ahora.

Hace un par de semanas ese mismo tutor, con el que nunca perdí la amistad, visitó la EASD con su grupo de bachillerato artístico, durante las jornadas que organizamos de puertas abiertas para dar a conocer nuestros estudios. Tuvimos oportunidad de charlar largo y tendido, y recordé esta anécdota. Concluimos en que cada libro tenía su momento, y que no siempre se llega en el adecuado a según qué lecturas.

Para esa segunda oportunidad que sabía le llegaría quise seleccionar bien la edición; esta de Austral Singular cuenta con una traducción del 2002 de Eduardo Jordà Forteza, que al parecer es muy notable. No sé, tampoco soy un experto en traducción, así que leí las primeras páginas y encontré la fluidez que otras veces estuvo ausente. Fluidez es un decir, vaya.

El libro es, para empezar a hablar de él ya, una pirueta formal; con narradores solapados, información implícita, profusas descripciones cada vez más oníricas e inmateriales y cualquier cosa de la que se puede valer su autor para descender a un espacio de pesadilla.

Conrad estuvo fuertemente influenciado por las brutalidades colonialistas de Leopoldo II de Bélgica en el Congo, y que él mismo presenció en primera persona. Esa experiencia toma el relato -el guion es algo que puede ser reducido a pocas líneas: el marinero Marlow es enviado por una compañía de comercio de marfil hacia la profundidad de la jungla y a través del río Congo; allí debe relevar a Kurtz, un hombre cuyos ‘métodos erróneos’ han puesto en peligro el buen nombre de la empresa, al tiempo que provocado la envidia de otros comerciantes que ni siquiera se acercan al volumen de marfil que Kurtz envía.- hasta sumergirlo en algo extraordinariamente moderno. De hecho, hay muchos menos cambios de los que creía en la adaptación de Coppola, con diálogos calcados y el alma del relato intacta. Ahora mismo no tengo problema en afirmar que me quedo con el libro, tal es el impacto.

Son muchos los fragmentos que he apuntado, dejo este último:

“Qué cosa más cómica es la vida, esa misteriosa combinación de lógica implacable para un propósito inútil. Lo máximo que uno puede esperar de ella es un cierto conocimiento de uno mismo (que siempre llega demasiado tarde) y una cosecha de inextinguibles remordimientos.”

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