Lo que has escrito ha traído a mi memoria un poema de Berna (ya sabes que últimamente me siento medio huérfana) que dice así:
Los días buenos (que, con todo, son los más) disfruto de exactamente lo que tengo.
Y los días malos (que, aun así, llegan también) deseo más de exactamente lo que tengo.
Es entonces cuando el mero roce de la ropa al respirar reabre todas las cicatrices.
«Te reconoceré cuando llegues», escribí una vez, sin saber que habría distancias que, en esos días malos, son insalvables (y también en los días buenos).
Lo que has escrito ha traído a mi memoria un poema de Berna (ya sabes que últimamente me siento medio huérfana) que dice así:
ResponderEliminarLos días buenos
(que, con todo, son los más)
disfruto de
exactamente lo que tengo.
Y los días malos
(que, aun así, llegan también)
deseo más de
exactamente lo que tengo.
Es entonces cuando el mero roce
de la ropa al respirar
reabre todas las cicatrices.
«Te reconoceré cuando llegues»,
escribí una vez, sin saber
que habría distancias que,
en esos días malos,
son insalvables
(y también en los días buenos).
Una de las peores torturas, te deseo una rápida curación, si es q es posible, y si es que asi lo quieres.
ResponderEliminarNausicaa, yo sólo se que mi subconsciente vuela muy alto, el cabrón. Habrá que encadenarle a una bola de acero de las de Hermanos Dalton ;)
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