
Si no fuera porque cada uno hunde aún más el barco, pensaría que todos los días son desafortunados gemelos del primero en el que te invoqué en sueños. Las horas, minutos y segundos hacen de su empeño una derrota largo tiempo anunciada. Incompleto el puzzle que me guía, hecho jirones, en el que se han perdido mis propias piezas; en un revoltijo de nudos y flores rotas. Feliz esclavo del perfume que despide mi grillete. Naúfrago imposible en tortuosa tormenta.
Cuando se adentra en tan embravecidos mares, brújula y sextante ausentes, sabe que debe hacer de la esperanza su patria, de la orilla su hijo, y del tiempo su inexorable enemigo.
Cuadro: Edvard Much - Lady from the Sea
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