Yo quisiera ser a veces como Atticus Finch, pasear con la dignidad de un poema de Kipling por semblante, pero como a Miguel Hernández en el corazón. Mantenerme firme en el amor, arroparlo con el valor que me concede la existencia de un semejante, y enseñar en la experiencia de los miedos que nos hacen adultos. Devolver a la palabra todo lo que perdió un mal día. A veces quisiera eso.
Y otras, sólo ser como esos tipos del metro que parecen felices, y viven.
Sencillamente.

La gente del metro... y ¿quién no se ha imaginado sus vidas alguna vez? Aparentemente alegres (que no felices) te imaginas que tienen las típicas vidas de gente feliz: una casa con una hipoteca a 60 años que dejarán de herencia a sus hijos, un trabajo con el que prácticamente no llegan a final de mes, un marido/mujer del cual ya están más que aburridos pero la monotonía y la rutina se han vuelto costumbre (más aún) y prefieren que así siga, unos hijos que crecen socializando únicamente por internet y que no son capaces de abrirse en persona...
ResponderEliminar...y podría seguir.
A veces quisiera poder ser todo eso y/o más, y depende de mí... A veces quisiera poder "crearme" a mi misma ;)
A veces quisiera.
Uf, es que vivir sencillamente es muy difícil...
ResponderEliminar