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| foto de Joe |
Lleva el rostro ausente
átono, mientras atraviesa la puerta
mientras explica
que algo va mal.
Yo tengo la mirada fija
en la silla vacía de mi derecha
mientras me pregunto
por qué en las consultas
siempre hay dos asientos
y cuadros
que no dicen nada.
Y ya no pienso
ni en diagnósticos, ni en listas de espera
ni en pasillos, ni en vendas
que huelan a fiebre.
Pienso
en unas mejillas
y por qué en las consultas
siempre hay dos asientos.

Dios mío que angustia me has conseguido transmitir. La idea de estar solo solo me angustia siempre. Como a casi todo el mundo supongo.
ResponderEliminarYo tengo una silla aquí a mi lado que lleva tu nombre,como los de las estrellas de las películas.
ResponderEliminarGuárdame ese sitio, anda.
Eliminar...he mascado el cordón umbilical de esa ausencia naciendo velada entre tus letras.
ResponderEliminarUn saludote.
Es como una especie de limbo ¿verdad? con asientos vacíos que no se sabe si esperan a quien viene o son plataformas de quien se va.
ResponderEliminarComo un bisturí
ResponderEliminarAbro cada vez más mis ojos para incendiar el mundo...
ResponderEliminarsaludos
Y en las manos que se aprietan, y en el llanto, y en la luz aséptica que nos viste y desarma.
ResponderEliminar(mediasonrisaytécaliente)