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| foto de ezgi |
Cómo podría uno
maniatar las ansias
de lo caduco
de lo que –no sabíamos- dijimos que era
entonces
apenas mojados los labios, henchido el deseo.
Cómo sabría uno
del tejer cada noche a escondidas
los restos de carne viva
los retales
de un funeral.
Fueron ellos
poemas que no cubrieron los días
eran esos
como amantes furtivos
los que silenciaron las mañanas.
No éramos especiales.
Y no
nos dimos cuenta.

Siempre nos creímos diferentes. Cuestión de supervivencia.
ResponderEliminarNo éramos especiales.
ResponderEliminary no
nos dimos cuenta
Ocurre demasiado a menudo
qué bueno, sobre todo me gustó el cierre
ResponderEliminarY no cesar de volar hasta que sus ojos broten como un golpe de luz, como el roce frío de mi sueño...
ResponderEliminarbsos
Nunca se nos revelan los puntos...suspen...sivos...
ResponderEliminarbeso
Bueno, quizás el plural no lo fuese pero sí el singular. Tú lo eres. Sin duda.
ResponderEliminar:)
Eliminar"Especiales" es un término demasiado personal para ser interpretado desde fuera. No obstante, yo creo que procurar alguna vez la eternidad de lo sublime y traducir algo interior en poemas le otorga a uno el título de especial, al margen del éxito o el fracaso, o la compañía conseguida.
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