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Nadie recuerda un invierno tan frío como éste.
-Ángel González
Encontrar mi voz
para poder yo decirte
fue cosa
de tus manos de cosecha,
de tus manos de cosecha,
tus ganas de cielo.
De las sienes arrancaste lo necesario
y te fuiste, entera
con mueca bajo la bufanda
con demasiadas cosas
durante la soledad, -ese pájaro cuyo canto
no sabemos muy bien
cómo extinguir-
Te fuiste y
existes
como yo sé que existes, lejos, breve
en el lento salitre que enmudece
esta cama vestida de monosílabos,
en la siembra de cortes
donde buscar la fértil sombra de un alma
donde buscar la fértil sombra de un alma
aún por llegar, donde planeo la estrategia para
sacarte de aquí, hacerme paso a machetazos
entre la carne, necrosis dulce.
entre la carne, necrosis dulce.
Sacarte
sin morir demasiado.
Porque ese es el precio
de creer en ti.
Descubrir que decirte está en mi naturaleza
como en la tuya
la eterna esperanza
de limpiar mi herida
con el mismo pañuelo
con el que curas la propia.

Desde la primera estrofa hasta los dos últimos versos, un mordisco en la nuca.
ResponderEliminarM.
De los más hermosos. Un alto precio.
ResponderEliminar(hoy paso aquí la noche)
ResponderEliminarcada día te superas más.
ResponderEliminary la última estrofa, ay, la última estrofa. que no muera esa esperanza y que se curen todas las heridas.
ese final es poesía de muchos quilates.
ResponderEliminares cierto, te superas siempre
Hay que ser muy valiente...
ResponderEliminar(Ángel González)
...para vivir con miedo.
EliminarMe gusta mucho ese poema.
Escalofrio
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderEliminarImposible no tambalearse <3
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