porque sin palabras nos
vivimos
y matamos
muchas veces.
Pero nunca atajamos esa insoportable necesidad
de una constante. Nunca nos libramos de esa vergüenza que nos hiere
por no
saber
herirnos.
Y cuando quisimos abandonarnos
como se abandona a un perro
como se abandona a un perro
en la cuneta -porque ni era para tanto
ni daba
para más-
Lo único que dejamos atrás fueron ciudades.
Lo único que supimos romper
era
ya
pedazos.
ya
pedazos.
Fue amor, es innegable.
Pero tu esternón es un glaciar
que lento e inexorable
amenazaba
todos mis días.
que lento e inexorable
amenazaba
todos mis días.

Y al fin vomitaremos sobre los
ResponderEliminartragaluces de palacio...
Un placer leerte.
bsos
sin duda alguna me compensa que escribas "poco" si escribes así.
ResponderEliminaréste me lo imprimo yo.
Las palabras siempre tienen su mejor lugar en un poema tuyo. Siempre.
ResponderEliminarEl final me ha partido, una mitad se queda aquí, la otra me la llevo, la necesito.
ResponderEliminarNo tardes tanto, anda...
M.
Parece que las palabras salieran de mí, pero yo no las sabía definir y ahora sí.
ResponderEliminarYa tardabas.
ResponderEliminarAcabo de poner al día mi blog, eres un gran ejemplo para mi y para mi forma de escribir (aunque no solo escriba poesía), si lo leyeras, por lo menos por encima, agradecería tu opinión (y de cualquier otra persona que se interese), gracias.
ResponderEliminarmontoutdanscemonde.blogspot.com.es
La certidumbre es un bien otorgado por la muerte...es cierto, esta muerto
ResponderEliminares incierto, no se sabe si vive o muere o no existe o si su esencia pertenece a la negacion de lo otro
Gracias
Qué eclosión la de este poema...Aplausos!
ResponderEliminar"Lo único que supimos romper
ResponderEliminarera
ya
pedazos."
Me has roto un poquito más. Me quedo.
qué maravilla desnuda y directa a lo hondo, más alto tal vez, más claro imposible
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