Ella es un mapa cien veces acuchillado.
Pero el deseo de transitar su hemorragia
no es mayor que el miedo a las caricias
que anidan en su ciclópea piel.
Por eso es que avisa: Voy a doler.
Y te mantiene siempre a raya,
como buena ciudad de equidistancias,
de murmullos átonos
de hambrientos silencios.
De exuberante urbanismo de vidas apretadas
y nieve ardiente.
De milagros agazapados, espaldas ajenas.
Barcelona quizás te diga:
"et trencaré el cor"
y pensarás mientras,
quién podría escucharlo aquí
precipitarse sobre la acera
atisbar sus añicos
agarrarlos antes de verse engullidos
por alguna alcantarilla,
por su aparato digestivo
de anuncios comerciales
y polución de diseño.
Nadie.
Pero es posible que te haga otro favor.
Porque esta ciudad abre los ojos
a todos esos que están solos
y aún no lo saben.

El poema bordea la herida que desangran las urbes de estos tiempos.
ResponderEliminaryo quiero ir igual y me haré cargo de estas consecuencias
ResponderEliminarJuro que la primera ciudad de Europa que voy a visitar va a ser Barcelona. Lo juro hoy, 28 de septiembre del 2013. 13,40 en Argentina.
ResponderEliminares el frío que hace aquí
ResponderEliminarCiudad como ausencia.
ResponderEliminarPiel de cuchillos.
Tremendo poema.
Fills que neixen de:
ResponderEliminar"Uno siempre está solo.
Pero a veces
está
más
solo."
I tan ben parits, eh?
con mucha distancia, mucha, uno puede incluso sonreír al recordar cuando le partieron el cor. y también cuando llegó a una nueva ciudad y se sintió bien en ella.
ResponderEliminarpreciosísisimo.
Me abrocho a tu poema, a cuchilladas P.
ResponderEliminarBeso.
Me ha gustado, sí.
ResponderEliminarMe gusta como miran tus ojos mi ciudad... mucho.
ResponderEliminarBeso