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| foto de Zweifellos |
Un carnívoro cuchillo
de ala dulce y homicida
sostiene un vuelo y un brillo
alrededor de mi vida.
-Miguel Hernández
No habitamos la ciudad.
Tan sólo nos dejaron caer aquí
como dados
en una mala partida,
en una apuesta desesperada
a todo o nada.
No anidamos en la vida misma,
porque sencillamente
no sabemos hacerlo,
no nos enseñaron.
Porque la envidia, los celos
el profundo asco
el dolor del otro
se han convertido
en nuestro legado
imperdonable.
Quisimos morir en un
abrazo
para tocar la superficie,
saciar los pulmones.
Zafarnos del preámbulo,
arroparnos
en la ventana de un autobús
en nuestra dieta de píldoras
que son
los carretes de 35 mm,
las pieles húmedas.
Burlar de poco en poco
a los depredadores
que nunca seremos
al miedo hecho carne, hecho
niebla
merced de un vientre blando
ya dispuesto a la mordedura.
Lo admito,
somos
demasiado
ingenuos para este juego
donde las trampas son la vida.
Casi perdidos a falta de un plan
para
desgranar los grises
e invocar cromatismos sagrados.
Sé (y no es justo saberlo)
del fracaso estrepitoso que es
calcular lo aprendido del miedo,
pronunciar los nombres.
Pero a pesar de todo,
ya no reparo en esta dictadura
ya no reparo en esta dictadura
que es para mí la incertidumbre.
Lo que asusta, lo que ciñe la soga es
que a esos ojos tan grandes
les quepa
demasiado llanto.
demasiado llanto.

Un poema que es la vida, y un final que conmueve...Abrazos
ResponderEliminarVida cruda, mejor que podrida. Genial
ResponderEliminardefinitivamente creo que ha llegado el momento de recopilar tus mejores poemas (tarea complicada por la cantidad y la calidad) y publicar. y que en menos de un año estemos haciendo cola en algún renombrado establecimiento para que nos firmes un ejemplar.
ResponderEliminardicho queda.
Somos seres arrojados, como dijo el filósofo. Me gusta verme así, como un barquito que deambula. Siento que la dictadura de la "demasiada certidumbre" sería peor. Siento que la ingenuidad sigue siendo una gema. Siento que tus poemas son ritos alrededor del fuego. Un abrazo.
ResponderEliminarCreo que se trata de una de las definiciones más bonitas que han hecho de mis poemas. Gracias.
EliminarSi alguien tuviese que leer en voz alta este poema, Alekséi Ivánovich hubiese sido el más adecuado.
ResponderEliminarAl leerte, pareciera poder ver a través de lo triste y delicado de tus ojos. Escribes acerca de la crudeza con tanta sensibilidad, que he sentido dentro de mí toda esa fragilidad de la que hablas. Y no he podido evitar sobrecogerme ante tal inmensidad. Es un regalo leerte.
ResponderEliminarRegalo también es sin duda, tener a quién se pase por este rincón tan pequeño.
Eliminarla incertidumbre es la nueva religión de este tiempo... y los poetas sus mártires.
ResponderEliminarTe veo en los altares!!
Sí yo supiera escribir como tú, hubiera hecho un poema como este... así de simple para mi.
ResponderEliminarEnorme.
Ojos que se desbordan. Grande, P. Releerte unos días después sube el nivel (ya altísimo) de tu poema.
ResponderEliminarAbrazo.
Cuanta delicadeza en tu manera de escribir y cada palabra escrita. Realmente precioso.
ResponderEliminarBesos.
Qué maravilla leen mis ojos. Alumbrante.
ResponderEliminarMe parece ver una declaración de lo que uno hace, de lo que uno es. El tiempo, la distancia, la intensidad de la luz, la gradación de los grises, la importancia de los cromatismos... Parece que todo se trata de acotar una serie de variables, unos cuantos parámetros que clasificar, pero luego... todo quiebra con tanta facilidad (esa maldita incertidumbre que sin embargo es tan mágica a veces)... Yo sólo creo en los ingenuos, sólo veo error en la seguridad crédula, desconfío de una idea, de una frase o de una actitud que sean capaces de concluir algo equivalente a "esto es así".
ResponderEliminarEs un gran poema.
Bonitos versos, me encanta el look del blog.
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