19.11.20

Diario II

 



    Adoro a Mariana Enríquez. Era sencillo que así fuese, por otro lado.


    Fiel a mi carácter obsesivo, nada más acabar ‘Nuestra parte de noche’—puede que incluso faltando algunas páginas—, me empapé de sus entrevistas, ya fuese en radio o televisadas. Yo la veía responder a las preguntas que le formulaba la audiencia con ese semblante taciturno, esa cara de querer estar en cualquier otro lugar antes que promocionando ningún libro, y no hacía más que crecer mi admiración hacia ella. El flechazo definitivo y preciso al centro del corazón se produce cuando, hablando de esas, sus novelas preferidas, menciona a las Brontë. Entonces se arranca con una breve disertación sobre Jane Eyre, sobre lo que supuso para ella y aún supone ese magnífico personaje; ‘esa mujer de recursos que no es linda’, en palabras de la autora porteña. O ese Señor Rochester, consecuente con el perfil que las escritoras de Yorkshire hacían de los protagonistas masculinos; almas en pena destrozadas. Destruidas.

    Quise gritarle a la pantalla en la que estaba Mariana que sí, que yo la entendía y compartía ese amor, y que podemos si así lo desea hablar mucho rato, largo y tendido sobre Jane Eyre, o lo que quisiera. Que ojalá.

    Entonces supe que lo que sentía era también algo de envidia. Esa persona parecía infinitamente fiel a sus pasiones, a aquello que leyó cuando aún no había cumplido ni la mayoría de edad. ‘Aún los leo’, subrayó durante la entrevista.  Ese porte de integridad que alumbraba su discurso me hacía pensar en la ausencia del mío. En una incapacidad comunicadora que tal vez hallaba su origen la falta de costumbre, en la introspección por la que me ha guiado la circunstancia de mi vida. 

    Una de las cosas hermosas de la literatura es que suscita, de algún modo, el autoconocimiento. Sus valores, reflexiones o devenires hallan en el lector una réplica que no siempre creí que resultase intransferible. 

    La voz de Enríquez me quiere decir que estoy equivocado. Que puede no sea esta una sordera permanente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

- +