11.11.20

Diario I



Hace ahora un año, falleció mi abuela. 

La única que en realidad he tenido. Iba a cumplir todo un siglo de vida en unos pocos meses pero, aún con todo, dejó en mí ese imborrable estigma de la pérdida inesperada, sorpresiva. Pasé muchas horas en aquella habitación doble de hospital; no porque se tratase de un deber, sino porque no deseaba estar en ningún otro lugar. Qué unidos estuvimos en esos últimos tiempos, tal vez porque era la única persona cercana que jamás me juzgó, o puede que porque el suyo era el más incondicional de los afectos; ese que sólo puede darse de abuelos a nietos. Mi abuela no dejaba de recordar el verano de 2009, cuando estuvimos solos en el pueblo durante casi un mes, cuando casi nos perdemos en los bosques que separan Cuenca de Valencia. Yo imaginaba, incluso en ese hospital, que aún quedaría espacio para otra de esas excursiones y que, ya que la vida le había permitido vivir lúcida, avispada e inteligente como había sido durante 100 años, por qué no debería permitírselo el cuerpo. No fue así, y lloré mucho por ello. Y aún lloro.

Sin embargo, no escribí. Un torpe poema semanas más tarde no es escribir. 'Nada tengo que decirle a la poesía', pienso a menudo. Y es cierto. Y porque tengo algo de respeto a todo lo que hace años pude reflejar mediante versos más o menos afortunados, considero que no es necesario subyugarse a ninguna imposición creativa. Menos aún con la pornografía emocional por excusa. Esos poemas escritos con cuentagotas durante los últimos años no han sido más que algún tipo de eco, de último estertor. No me preocupa que queden ahí.

Sí que hubiese querido dedicar algo hermoso a mi abuela, algo que reflejara todo el amor que subyacía en las visitas que le dedicaba cada semana, en las horas sentados juntos, hablando de sus recuerdos, adentrándome en su memoria siendo yo. Porque era cómodo ser yo mismo a su lado.

Pero me engaño, porque lo hermoso fueron aquellos gestos. La mano elevando el féretro. Unas flores frescas eclipsando la piedra gris.  

Nos abrazaremos de nuevo, tal vez sólo estemos de paso. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

- +