Qué fácil es decirlo cuando no queda nada,
cuando ya ni siquiera recordamos
el tacto de los sueños.
Ahora que la memoria se bate en retirada,
-vencida y silenciosa
como un niño sin cromos-,
y lo único tangible frente a nosotros mismos
es lo que ya no existe.
Raquel Lanseros
Me la apunto.
ResponderEliminarTe voy a hacer una sección en mi estantería. Libros de P. Me gusta :)