![]() |
| foto de Tim Barber |
Pasaste de nombre propio
a vulgar pronombre.
Y pronto serías,
uno común
o ni eso
un triste prefijo,
si llega.
Puede que cuando te elimine
de mi vocabulario
de mi vocabulario
cuando no existan ya
las letras que te forman
tú
ni hayas sucedido.
Pero de todas maneras,
igual te apetece
entre estas líneas, aún hoy
poder encontrarte
tú
y ese nombre que te pusieron
tan común.
(*) mano a mano con Mon H

Es curioso cómo por primera vez no me siento identificada con lo que escribes, sobre todo por los dos últimos versos. Me ha hecho sonreír.
ResponderEliminarEn realidad yo quisiera no sentirme identificado con ninguno en la mayoría de ocasiones.
EliminarAlgo habrá sucedido, ¿no?
ResponderEliminarEvitaré ponerle un nombre común a mis hijos (si los tengo).
ResponderEliminarQué bien sabe este poema a cuatro manos :)
Siempre alguien sucede
ResponderEliminarsiempre alguien nos sucede.
M.
pasar por aquí siempre se torna en una alegre coincidencia entre lo que escribes y lo que ansío leer en dicho instante. como una caricia inesperada.
ResponderEliminarun saludo, P.
Dicen que hay un par que sin saberlo, ya compartían tres letras (en sus nombres tan comunes.) Una variable más que no pudieron controlar.
ResponderEliminarEl nombre como símbolo y matrícula del corazón.
ResponderEliminarY terminamos borrando quien no quiso dejar huella en nosotros. Un texto precioso.
ResponderEliminarSaludos.
Los nombres son escritos por las manos, pero los significados de los nombres se escriben en las entrañas.
ResponderEliminarY dicho con dos voces suena más poderoso.
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderEliminarTienes un talento descomunal. En serio.
ResponderEliminar"Puede que cuando te elimine
de mi vocabulario
cuando no existan ya
las letras que te forman
tú
ni hayas sucedido".
<3